Nací en La Paz, Bolivia, hace mucho, pero no tanto. Mis padres me mostraron un mal ejemplo con los libros desde el principio, por eso, de las mudanzas recuerdo más el peso, el olor, la textura, la forma y los múltiples tamaños de las cajas llenas de libros que cualquier otro detalle. Quise ser concinero, también arquitecto, arqueólogo, diseñador gráfico, sastre; terminé estudiando Comunicación Social; me convertí en maestro de lengua y literatura... nada me satisfizo, hasta que recordé el peso y las demás características de esas cajas.
Hoy, vivo por la dulce mirada del amor de mi vida; las fuerzas de la Naturaleza me privilegiaron con su compañía. No me falta inspiración, aunque el tiempo siempre es escaso, para este intento por ser.