De la punta de aquel cerro,
baja un chancho con pereza,
el muy sonso se tropieza,
rueda y atropella un perro.
Pobre, indefenso y vagabundo cachorro,
moriste día feriado, embestido, atropellado,
por un animal regordete y muy machorro,
que te dejó en la carretera estampado.
Te juzgaron, puerquito.
Todos te condenaron.
Rápido sentenciaron:
¡Sea chicharroncito!