Volvió la paz ni bien él se hubo ido.
No hay más humos que oscurezcan el sol.
Volvió la vida a reinarlo todo.
No hay más ruidos que causen temor.
Las praderas son autopistas
los elefantes, autobuses;
el viento, los semáforos;
los árboles, edificios altos;
y el silencio, tu cadenciosa voz.
Volvió la paz, porque se ha extinguido.
No hay más consumo ni producción.
Volvió la vida a coparlo todo.
No hay más humanos ni destrucción.